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miércoles, 11 de junio de 2014

Reclamos, represión y cortes de ruta en la comunidad qom Riacho de Oro en Formosa, una vez más

9 de junio de 2014 Desde hace más de un mes los integrantes de la comunidad qom Riacho de Oro en Formosa, han tomado la medida de cortar la ruta exigiendo uno de los más primordiales derechos que tenemos como ciudadanos argentinos, el de que sus reclamos sean escuchados y que las autoridades provinciales o nacionales den respuesta positiva a sus demandas. 

Hay un listado de pedidos que los funcionarios debieran atender, que no dejan de ser, sin embargo, no por muchos y urgentes, perfectamente solucionables de inmediato de haber buena voluntad, sobre todo si nos atenemos al Convenio 169 de la OIT y a los derechos de los pueblos preexistentes al estado argentino, consignados en la Constitución Nacional. Eso, claro, si creyéramos que la constitución está para proteger a los habitantes de su territorio y para preservar el derecho consuetudinario de las culturas ancestrales. Eso nos responden cada vez que los indígenas les comentamos a algún otro ciudadano descreído sobre el incumplimiento de nuestros derechos. 

La vida de los habitantes no solo de Riacho de Oro, sino de todas las comunidades originarias en la actual Latinoamérica y por ende en lo que es hoy el territorio argentino, está signada por un sinnúmero de sorteos cotidianos al contexto de opresión en el que viven. Cosas que para muchos otros argentinos son -en principio- de fácil acceso, para la gente de las comunidades indígenas representan las más de las veces una imposibilidad y atentan constantemente contra la pervivencia de su sistema de vida ancestral. 

Hablamos esta vez de una comunidad en particular pero hablamos de todas las comunidades, porque el problema es siempre el mismo, la lucha por el territorio, la lucha en el territorio. Los integrantes de la comunidad dicen que desde 2010, “no hay puerta que no hayamos golpeado” en Formosa. 2010 fue un hito para la historia de la lucha por la tierra y el territorio en Argentina, un momento de visibilidad de la problemática indígena cuyo mayor y quizás único antecedente fuera el Malón de la paz, y en particular un alisciente importante para las comunidades originarias que tomaron el acampe de la Comunidad Qom La primavera- luego de la brutal represión que sufrió- como un ejemplo de lucha. Enfatizan además, que lo que desean es el diálogo con quien-es corresponda-n, no la confrontación. Señalan que cada vez que retoman el intento de diálogo se encuentran con tergiversaciones tendenciosas de por medio que los acusan de opositores o rebeldes. Subrayan a este respecto que ellos “no son políticos”, que sus reclamos son ajenos a los intereses partidistas de cualquier agrupación esté o no en el gobierno. 

 A este respecto cuentan sobre la naturaleza de sus reclamos: acceso al sistema de salud; educación formal de calidad, intercultural y bilingüe en las escuelas de las comunidades originarias o próximas a ellas, para los niños y jóvenes originarios y criollos, reconocimiento de los docentes indígenas, reconocimiento de los saberes de los pueblos originarios; puestos de trabajo; cese de la persecusión a los luchadores indígenas; agua, etc... En Riacho de Oro, y en otras comunidades circundantes de Formosa y Chaco, como San Carlos y La Primavera, tienen problemáticas similares: no tienen óptimo acceso al sistema de salud, porque en los hechos, a quienes son qom, no se los atiende como ciudadanos con pleno derecho en los hospitales de la región y estos lugares pasan a ser muchas veces antesala de la muerte aún cuando se haya llegado allí por dolencias menores. No tienen acceso a una educación de calidad. La política local otorga cargos docentes “a dedo”. Los docentes qom en general son perseguidos por su activismo, no son nombrados, no aparecen en los listados oficiales por más reclamos y trámites que hagan. Quienes “enseñan” en las comunidades, muchas veces son de otros lugares, y ajenos a la cultura, no van buena parte de la semana, y aún cuando hay clases, los niños y jóvenes qom aún no cuentan con la implementación de un programa de estudios en relación con la ley de educación intercultural bilingüe. 

Esto ocurre aún existiendo legislación al respecto y trabajo desde las mismas comunidades para que esto cambie, por parte de docentes indígenas, que conocen las problemáticas sociales de los estudiantes, la importancia de la educación intercultural y tienen todo el conocimiento y disposición para ocuparse de llevar adelante las escuelas de sus comunidades. La educación para los niños y jóvenes indígenas no solo debe respetar y valorar los saberes ancestrales de los pueblos originarios en castellano y en las lenguas originarias, sin imponerles a los niños una tortura de antaño que sigue, sin embargo, en vigencia: la de la lengua nacional a la fuerza. La imposición de la lengua nacional no materna, es un sistema que los malincluye en el proyecto de nación, que más bien los excluye. Cualquier hombre que haya sentido menospreciada su cultura desde niño estará en un lugar de alta vulnerabilidad del que le costará muchas luchas salir. La escolarización no tiene que ser una forma de regimentación de la cultura originaria a la cultura hegemónica sino que tiene que ayudar a la dignificación de la vida de los habitantes de las comunidades indígenas através de la formación de los más jóvenes agiornando y potenciando los saberes ancestrales como instrumento fundamental para la vida cotidiana del conjunto de la sociedad actual. Uno de los principales roles de las culturas originarias viviendo en territorio ancestral tiene que ver con la preservación del patrimonio natural como fuente de vida para las futuras generaciones de todas las culturales. 

En el sentido antes señalado, toda demanda mínima que exista en una comunidad tiene inmediata relación con el problema del territorio. El conflicto no ha cesado, como muchos piensan, con la postmodernidad, sino que crece a pasos agigantados e incumbe no solo a los pueblos originarios sino a todo “ciudadano común”. No podemos pensar el problema del territorio si no lo pensamos en sintonía también con la crisis habitacional que se agrava en las ciudades adonde se evidencia cada vez más el hacinamiento en el que vive gran parte del pueblo, muchos de ellos, indígenas y/o migrantes, hijos o nietos de indígenas y/o migrantes, que llegaron a Buenos Aires, uno de los centros laborales más importantes en el país y en Sudamérica, abandonando muchas veces, su vida de campesinos, para devenir en obreros. En los ´60, cuando las economías regionales recién empezaban a mermar no se veían, quizás con tanta nitidez las implicancias graves que hoy, pocas décadas más tarde son insoslayables si no se modifican de inmediato las formas de pensar la economía y la subsistencia de los pueblos, poniendo como centro el cuidado y la permanencia en la tierra, además del freno a la deforestación, la sojización y a la minería a cielo abierto, entre otros, que hoy se han convertido en armas nocivas para la humanidad. Los habitantes de Riacho de Oro, postergaron la medida de fuerza que se había resuelto llevar a cabo el domingo porque el Defensor del Pueblo de Formosa los recibiría en el transcurso de esta semana, espera la comunidad, entonces, una vez más, otra tan prometida y postergada instancia de diálogo con las autoridades provinciales.

Fuente: Meli