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viernes, 3 de junio de 2011

COMO FUNCIONA EL CAPITALISMO

¿Participar en las ganancias o cuestionar la explotación del capital?

El 29/4 Hugo Moyano volvió a la carga con el proyecto de participación de los trabajadores en las ganancias empresarias.
Para la CGT esta medida llevaría a una distribución “más justa” del ingreso.

Es lo que llaman el fifty-fift

y, o sea, el reparto de la torta del ingreso nacional en partes iguales entre las ganancias capitalistas y los salarios obreros.
A la larga, es muy discutible que esta participación sea una mejora permanente para nosotros los laburantes.

Es más probable que esto haga más fácil a los empresarios “ajustar” lo que nos pagan según marchen sus negocios.

Aunque en lo inmediato puedan mejorar un poco los ingresos de un sector de los trabajadores - los que están en blanco y en las grandes empresas, porque los que están en negro o precarizados… a cantarle a Gardel–, sería a costa de facilitar la baja de los salarios en caso de crisis o caída de las ganancias capitalistas.

No por nada lo implementaron en Alemania y quieren hacerlo en Francia.

Pero acá queremos discutir eso de que puede haber una relación “justa” entre ganancias e ingresos.

Antes que nada: ¿qué es la ganancia? El capitalista gana al vender los productos producidos en su empresa tras invertir en máquinas, materias primas y mano de obra.

Parece ló-gico que siendo quien invirtió su capital, el patrón se quede con los productos y los venda, recibiendo una “honrada” ganancia.

¿Pero ésta de dónde surge?
Carlos Marx demostró hace mucho tiempo que la ganancia tiene su origen en la apropiación gratuita por parte del capitalista de una parte de nuestro trabajo.

¿Cómo es esto?
En el capitalismo, la amplia mayoría del pueblo trabajador no tenemos capital para invertir, ni medios de producción ni nada para subsistir más que nuestra capacidad de trabajar o, más precisamente, nuestra “fuerza de trabajo”, que tenemos que vender constantemente a cambio de un salario.

Es común creer que el patrón nos paga por todas las horas y todo el trabajo que hacemos. Pero no es así.
Cuando nos contrata, el patrón no compra “el trabajo” que hacemos, sino nuestra fuerza de trabajo. Después junta esta fuerza con máquinas y materias primas, y la pone a trabajar durante una jornada de, por ejemplo, 8 horas.

Con una parte de este trabajo, supongamos 4 horas, los trabajadores reponemos lo que el capitalista gasta en nuestros salarios. Pero como le vendimos nuestra capacidad de trabajar por toda la jornada, estamos obligados a laburar el tiempo restante. Estas horas que trabajamos por encima de la cantidad que hace falta para reponer nuestro salario, se las queda patrón.

Así de sencillo.

Y este robo descarado de horas de trabajo es la única fuente de las ganancias de los capitalistas.

Por eso la ganancia capitalista surge de una relación de explotación: los dueños de los medios de producción (los patrones) se mantienen a base del robo de una parte del trabajo que hacemos nosotros (los asalariados) en cada jornada de trabajo.
Por eso, aunque mejoremos nuestra participación en el ingreso, la ganancia de los capitalistas seguirá siendo un robo.
Los marxistas, si bien apoyamos toda lucha por mejorar nuestros salarios o nuestras condiciones de trabajo, nunca dejamos de remarcar que la lucha obrera no debe ser sólo contra los abusos de la explotación capitalista, sino que debe atacar sus causas, es decir, el robo de trabajo que es el fundamento del capitalismo.

Hasta la próxima!!!

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